La enseñanza siempre ha sido una parte muy importante de mi camino. Desde los 16 años doy clases y, más adelante, abrí mi propia escuela en Reino Unido, donde durante 3 años enseñé y organicé clases de salsa y bachata. Para mí, ser una buena profesora no significa solo bailar bien, sino saber entender a cada persona: cuáles son sus objetivos, sus puntos fuertes y cuál es la mejor manera de ayudarla a progresar disfrutando del proceso. El baile siempre ha sido mi lugar feliz, una forma de expresarme, desconectar y sentirme bien. Y eso es exactamente lo que quiero transmitir en mis clases: confianza, técnica, creatividad y, sobre todo, disfrutar bailando.